faja post liposucción

Por qué es recomendable utilizar una faja tras una liposucción

La liposucción es una intervención o tratamiento de cirugía estética donde se extrae la grasa acumulada en el tejido subcutáneo del cuerpo con el fin de mejorar nuestra apariencia y moldear la silueta.

Para que el objetivo de la liposucción o la lipoescultura se cumpla es totalmente imprescindible que la paciente utilice una faja de contención, que consiste en una prenda que combina tela y tejido elástico, para ejercer presión constante en ciertas zonas del cuerpo. Se recomienda para ayudar a que la recuperación sea más fácil y se agilice el proceso de moldeado de la figura corporal.

La utilización de la faja tras el tratamiento de liposucción es fundamental para optimizar el resultado y evitar complicaciones en la recuperación.

La faja contribuye a generar presión sobre la piel, reduciendo los hematomas y la inflamación de la misma, evitando la formación de fluidos estancados y mejorando la circulación sanguínea. Igualmente ayuda a la cicatrización de las pequeñas incisiones por donde se realiza la extracción de la grasa y evita la flacidez de la piel.

Agiliza el proceso de recuperación

Se recomienda su uso de la faja durante un período de entre uno y tres meses tras la operación. De hecho, si se deja de usar la faja durante los primeros 15 días del postoperatorio pueden originarse inflamaciones que afecten la zona intervenida y causen alteraciones en la silueta deseada.

En este período de tiempo la faja postoperatoria deberá estar colocada las 24 horas del día, y sólo debe quitarse para ducharse.

Además de la presión que ejerce sobre el área donde se realizó la liposucción, las fajas también proveen un soporte general para todo el cuerpo, otorgan comodidad y ayudan a obtener un mejor efecto estético. El médico que lleva a cabo el procedimiento quirúrgico es la persona que mejor puede aconsejar qué faja utilizar para lograr el resultado más satisfacctorio y lograr mayor comodidad durante el postoperatorio.

Las fajas que no son diseñadas para uso médico o postquirúrgico podrían afectar los resultados en vez de mejorarlos, por eso es esencial asegurarse de que los materiales con los que esté hecha sean para tal fin.

Por ejemplo una faja creada para ir al gimnasio o hacer deportes no cumplirá con la misma funcionalidad, no causará presión suficiente sobre la zona operada y podría generar mayor dolor.

Otra de las ventajas de usar una faja después de una liposucción es que permite que los vendajes y compresas quirúrgicas se mantengan en su lugar, haciendo que la zona permanezca bien protegida e higiénica durante la cicatrización y de esta manera disminuyen los riegos de contraer una infección.

Sin duda, el uso de la faja en la fase postoperatoria de una liposucción es determinante si queremos lograr un resultado final exitoso en nuestra silueta.

 

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