Recuperación postoperatoria tras una liposucción

Tras una liposucción se produce un proceso inflamatorio inevitable durante un periodo de tiempo hasta que se resuelve paulatinamente para permitir observar los resultados de la intervención. Con la Liposucción Asistida por Láser (LAL) que habitualmente realizamos en nuestro Servicio, ese proceso inflamatorio suele ser más leve y breve.

La paciente ya sale del quirófano con una prenda de compresión que ayudará a minimizar la inflamación y disminuir el riesgo de hemorragias. A los dos o tres días se podrá retirar la faja para ducharse con normalidad.

Las molestias más habituales en los primeros días suelen referirse como sensación de “agujetas” y de opresión por la faja. Ambas molestias suelen ser fácilmente controlables con analgésicos de uso habitual como el Paracetamol.
Durante los primeros días del postoperatorio existe una cierta tendencia a la retención de líquidos. Para evitarla o reducirla al máximo siempre recomendamos unas pautas dietéticas y un tratamiento con fármacos naturales que ayudan a la eliminación de líquidos y regenerar la flora intestinal.

Así mismo es habitual la presencia de hematomas en las zonas tratadas. Estos hematomas suelen desaparecer espontáneamente en un plazo de 10-15 días. Para acelerar este proceso en el Servicio recomendamos el empleo de unas cremas específicas que ayudarán a la reabsorción rápida de los mismos.

La piel tiene tendencia a la deshidratación tras la agresión que supone cualquier intervención quirúrgica. Por ello es fundamental un cuidado meticuloso de la piel, empleando cremas emolientes e hidratantes que ayudan a preservar la tersura de la piel.

Normalmente a los siete días de la intervención se retirarán los puntos de las pequeñas incisiones por donde se ha introducido la cánula de láser y de liposucción. A partir de ese momento se indica al paciente la conveniencia de realizar una serie de masajes específicos de drenaje linfático. Nuestro Servicio cuenta con una especialista en este tipo de terapia de recuperación que ayudará a disminuir significativamente la inflamación y corregir las pequeñas irregularidades que hubieran podido quedar. Hay que señalar que estos masajes son absolutamente indoloros y proporcionan una sensación placentera al aliviar la tensión.

En ocasiones, si se observa una cierta flacidez de la piel se podrán indicar algunas sesiones de terapia con radiofrecuencia para tensar la piel y contribuir a optimizar el resultado de la intervención.

Al mes de la intervención se podrá retirar la faja y retomar la actividad deportiva y de gimnasio habitual. En caso de que la paciente lo desee el Servicio dispone de un programa de mantenimiento domiciliario con el fin de educar en rutinas de ejercicios físicos saludables que ayudarán a mantener los resultados de la intervención.

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